Yeni Berenice: conflictividad social genera más violencia que el crimen

San Francisco de Macorís.– La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reinoso, advirtió que la conflictividad social está generando un nivel de violencia superior al provocado por la criminalidad, por lo que consideró insuficiente diseñar políticas de seguridad concentradas únicamente en combatir el delito.
Al participar en el primer Foro Regional del Observatorio de Sostenibilidad y Desarrollo Regional, organizado por la Universidad Católica Nordestana (UCNE), Reinoso planteó que la seguridad ciudadana debe incorporar otras variables, entre ellas la convivencia social y la seguridad vial.
“La conflictividad social genera mucho más fuerte la conflictividad social que la que genera la criminalidad”, sostuvo la procuradora al explicar la necesidad de analizar ambas variables para diseñar políticas públicas de seguridad más efectivas.
Reinoso señaló que República Dominicana enfrenta numerosos hechos violentos que no necesariamente están vinculados con estructuras criminales, sino con discusiones entre vecinos, diferencias familiares y otros conflictos cotidianos que, a su juicio, podrían resolverse mediante el diálogo.
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Citó como ejemplo la provincia Duarte, donde explicó que, pese a registrar una tasa de homicidios relativamente baja, se han producido decenas de personas heridas como consecuencia de situaciones de conflictividad.
“Hay 54 heridos. La mayoría de esos 54 heridos no son por conflictividad social, no por criminalidad, discusiones entre vecinos, diferencias entre familiares, que se resolverían con una conversación de pocos minutos”, expresó.
La procuradora también llamó la atención sobre el impacto de la contaminación sónica, el estrés y las conductas que se producen diariamente en las calles, al considerar que estos factores contribuyen a elevar los niveles de confrontación entre los ciudadanos.
Explicó que muchas situaciones de violencia en el tránsito tienen su origen en la falta de respeto a las normas básicas de convivencia: conductores que no respetan la preferencia de otro, personas que se cruzan en una fila o quienes intentan apropiarse de un espacio de estacionamiento que corresponde a otra persona.
A su juicio, esas acciones aparentemente pequeñas, cuando se multiplican, terminan generando un ambiente de tensión que afecta la convivencia, el entretenimiento, la educación y las relaciones entre los ciudadanos.
Reinoso sostuvo que este deterioro de la convivencia también tiene consecuencias sobre el desarrollo nacional, debido a que una sociedad sometida constantemente a situaciones de estrés y confrontación termina afectando el bienestar y el desarrollo de su talento humano.
En ese contexto, respaldó el impulso de una ley de convivencia ciudadana, aunque aclaró que el propósito de una legislación de ese tipo no debe ser eliminar los conflictos, porque estos forman parte de todas las sociedades, sino establecer mecanismos para resolverlos antes de que escalen hacia la violencia.
“La ley de convivencia ciudadana no va a resolver los conflictos. Todas las sociedades en el mundo tienen conflictos”, explicó.
La procuradora propuso además que el país aproveche este proceso para construir un pacto nacional sobre el modelo de ciudadano que necesita la República Dominicana, dejando de lado las diferencias políticas y sectoriales.

Para sustentar su planteamiento citó al pensador Jean-Jacques Rousseau y su obra El contrato social, al señalar que las sociedades deben establecer qué tipo de ciudadano quieren formar y qué modelo de persona aspiran a construir.
“Vamos a construir el modelo de persona que requiere el país, que queremos para la República Dominicana”, planteó.
Reinoso insistió en que la seguridad no puede entenderse únicamente como la ausencia de delitos, sino como la creación de condiciones para que las personas puedan vivir con justicia, respeto y tranquilidad.
“La seguridad no es únicamente la ausencia de crimen. Es la presencia de justicia y la convivencia pacífica”, afirmó.
Concluyó que el país debe privilegiar las políticas preventivas y la construcción de una cultura de respeto, al considerar que actuar antes de que surjan los hechos violentos constituye la vía más efectiva para reducir la violencia.
“La mejor política de seguridad es la prevención”, enfatizó.



